La DENOMINACIÓN DE ORIGEN RUEDA es el referente de la Comarca de la Tierra de Medina en lo que se refiere al vino.
Es la primera Denominación de Origen de Castilla y León, aprobada el 12 de enero de 1980 por el Ministerio de Agricultura. Formada por 72 municipios de Valladolid, Segovia y Ávila. En la provincia de Valladolid concentrada en La Seca, Rueda, Serrada, Matapozuelos, Medina del Campo, Nava del Rey, Pozaldez, Valdestillas y Villaverde de Medina.
La supeficie de vendimia para esta campaña 2010 ha sido de 11,740 hectareas. La D.O. Rueda está formada por 1.455 viticultores y 58 bodegas (de las que son visitables 14).
La vendimia en la D.O. Rueda se realiza en su mayoría por la noche, comenzando por la variedad Sauvignon Blanc ( finales de agosto) y terminando a finales de octubre vendimiando para la elaboración de vinos especiales, semidulces y otros. Hay que reseñar que la vendimia se ha realizado en un 88 % con maquinas de vendimiar , lo que eleva la calidad, rapidez y posibilidad de vendimiar por la noche, lo que convierte a esta D.O. Rueda una de las mas avanzadas en la viticultura española.
LA UVA
Variedad Autóctona: “La Verdejo”.
El carácter Rueda está definido por tres elementos: la uva Verdejo, autóctona de la zona, el clima continental y los suelos cascajosos.
La uva Verdejo habita desde hace siglos en la Denominación de Origen Rueda. Su origen, aun no teniendo testimonios escritos de ello, se cree que puede coincidir con el reinado de Alfonso VI (siglo XI). En esa época se repobló la cuenca del Duero con cántabros, vascones y mozárabes, siendo estos últimos los que con mayor probabilidad trajeron la variedad Verdejo a España.
Podemos acercarnos al vino diciendo que el aroma y sabor de la Verdejo tiene matices de hierba de monte bajo, con toques afrutados y una excelente acidez. El extracto, factor de personalidad de los grandes vinos blancos, es perceptible por su volumen y su característico toque amargoso que proyecta en boca un destello de originalidad, acompañado de una gran expresión frutal. Son vinos de gran armonía, cuyo recuerdo tras el paso por boca invitan a continuar con la degustación.
VARIEDADES BLANCAS
La D.O. Rueda es una de las pocas zonas vinícolas europeas especializadas en la elaboración de vino blanco y en la protección y desarrollo de su variedad autóctona, la Verdejo.
La fuerte personalidad de la Verdejo, la adhesión de otras variedades, así como un viñedo que ha aprendido a sobrevivir a la dureza de su entorno, casi hostil, para entregar al vino lo mejor de sí mismo, configuran el perfil de los vinos de Rueda.
VERDEJO, SAUVIGNON BLANC VIURA Y PALOMIO FINO.
Variedades Tintas.
La D.O. Rueda ampara en su Reglamento, desde el 5 de agosto de 2008, la elaboración de vinos tintos y rosados en sus diferentes categorías de jóvenes, crianza, reserva y gran reserva, con gran predominio de la variedad tempranillo, conocida también en la región como tinto del país o tinto fino. Las variedades autorizadas para la elaboración han demostrado su perfecta adaptación a la zona, así como sus cualidades para la elaboración de vinos de calidad.
TEMPRANILLO, CABERNET SAUVIGNON, MERLOT Y GARNACHA.
EL VINO
A finales de los años 70 el vino de Rueda era un vino gustoso, cálido, suave, con algunas notas rústicas. Como vino de lujo estaba el Dorado, memoria del blanco generoso del Siglo de Oro, considerado el vino de la Corte en la época de los Reyes Católicos.
El gusto del vino rancio es el atributo que le dio renombre, cuya culminación fue una Orden Real de 1911 en la que se declaraba al vino “Tierra de Medina” como un vino especial “similares a los de Jerez y Málaga”.
El vino antiguo de Rueda fue el primero que se cotizó más caro cuanto más viejo. La mayor parte de los vinos se vendían jóvenes, incluso los vinos de Jerez, que hasta el siglo XVIII salían de los puertos gaditanos recién fermentados camino de su destino inglés. Ciertos documentos del siglo XVI distinguen el vino “trasañejo” (muy viejo) del “añejo” (más de un año), mientras que al vino nuevo se le llamaba mosto.
ELABORACION ANTIGUA
En los siglos XVII y XVIII, así como en la época medieval, las uvas, rebosantes de azúcar y portadoras de unas levaduras potentes, se transportaban a los lagares más cercanos por medio de los “coritos”, obreros vendimiadores que llevaban la uva arropada en sacas sujetas a la frente con correajes de cuero.
Una vez la uva llegaba a la bodega, pasaba a los estrujadores de rodillo – accionados a mano mediante movimientos giratorios – donde se estrujaba. El siguiente paso correspondía a la tolva de la estrujadora. En ese momento, y a discreción, se añadía el espajuelo o sulfato de yeso.
El fruto permanecía así 24 horas, tras las cuales pasaba a una prensa de considerables proporciones conocida como “prensa de Alaejos”, donde la uva permanecía escurriéndose otras 24 horas, consiguiéndose así un mosto clarísimo.
Las fermentaciones eran largas y frías, facilitadas por el frescor de las profundas bodegas, a veinte metros bajo tierra. Como ayuda a la fermentación, se empleaba yeso y una práctica curiosa que consistía en golpear con un palo de madera los aros de las cubas con el fin de romper el equilibrio del carbónico.
Las clarificaciones se realizaban con la adición de arcillas o sangre, generalmente de toro o buey. La claridad o limpieza del vino se verificaba mediante un curioso procedimiento donde intervenía una pluma de gallina, cuyo cañón taponaba el pequeñísimo orificio de la cuba. Al retirar la pluma se permitía el paso de un chorro finísimo de vino que mostraba el grado de clarificación. El vino ya estaba listo para su venta y consumo.
ELABORACION ACTUAL
Los tiempos han cambiado. Los factores de procedencia y origen priman ahora sobre la graduación y los tiempos de envejecimiento.
La vendimia se realiza en el momento justo de maduración de la uva, factor clave para la elaboración. La mecanización de la vendimia permite evitar las oxidaciones de los mostos de forma que gran parte de la uva se vendimia por la noche, sin la presencia de luz solar, catalizador de la oxidación de los mostos y permite que la uva entre en las bodegas a temperaturas bajas, de 10-15 °C, frente a las temperaturas diurnas, de 24-28ªC del mes de septiembre.
Las fermentaciones se llevan a cabo en depósitos de acero inoxidables con temperatura controlada, criomaceradores en determinadas ocasiones y filtros de vacío que limpian el mosto sin descarnarlo de los nutrientes necesarios para las levaduras. Inmediatamente el vino queda limpio y pálido gracias a los filtrados de mosto previo y a las rápidas decantaciones por frío.
A los tres meses el vino toma un color ligeramente amarillo con un matiz verdoso de juventud, con un aroma y paladar fresco y afrutado. Este es el momento clave del embotellado del vino tipo “Rueda Verdejo” y que hoy es la imagen más conocida de Rueda: vino de la cosecha, sin crianza y fruto de la más completa asepsia y de la aplicación de las últimas tecnologías, donde la variedad Verdejo es capaz de mostrar sus mejores aromas primarios, potentes y elegantes.
Otro ejemplo de estos “nuevos tiempos” y con el ánimo de aportar al mercado otra posibilidad en la gama de nuestros vinos, es la Fermentación en Barrica que llevan acabo algunas bodegas de la D.O. Rueda, presentando unos vinos de gran calidad y amplios en sensaciones, donde los toques de vainilla y tostado, propios de la madera, se mezclan en perfecta armonía con los aromas frutales y de heno típicos de la Verdejo, variedad con gran estructura y personalidad capaz de aguantar esta estancia en barricas sin perder el equilibrio aromático y demuestra la gran amplitud de sensaciones que, junto a la tecnología y el buen hacer de nuestras bodegas, brinda al consumidor.
LA CONTRAETIQUETA
La contraetiqueta es el sello de identidad que garantiza al consumidor la procedencia del producto y la superación de los parámetros de calidad establecidos a través de un riguroso control que recoge en su Reglamento el Consejo Regulador.
La Denominación Origen Rueda cuenta con diferentes tipos de contraetiquetas para que el consumidor pueda diferenciar sus vinos. En el etiquetado de los vinos de la Denominación Origen Rueda, es obligatorio la indicación del año de la cosecha (excepto para los generosos y espumosos), lo que permite que el consumidor pueda conocer siempre, la añada del vino que está consumiendo.
Cada contraetiqueta lleva un número y una serie para evitar posibles falsificaciones y controlar los volúmenes de vino existentes con relación a cada partida de vino calificado. Además, se han diseñado contraetiquetas específicas para botellas de 37,5 cl. con el fin de evitar el uso indebido de las mismas. La contraetiqueta, permite a los Servicios Técnicos conocer la partida de origen del vino, pudiendo seguir la trazabilidad del producto e identificando su origen.
BLANCOS: RUEDA VERDEJO, RUEDA, RUEDA SAUVIGNON, RUEDA ESPUMOSO Y RUEDA DORADO.
ROSADOS:ROSADO Y ROSADO ESPUMOSO.
TINTOS: TINTO JOVEN, TINTO CRIANZA, TINTO RESERVA Y TINTO GRAN RESERVA